Los productores de oro de Suiza, el mayor centro de refinado de este metal, se niegan a trasladar y abrir nuevas fábricas en EE.UU., a pesar de la presión que ejerce sobre el sector la Administración del presidente del país norteamericano, Donald Trump, recoge el periódico Neue Zürcher Zeitung.
Después de que a primeros de agosto las autoridades estadounidenses impusieran aranceles a las importaciones de lingotes de oro de un kilo, medida que amenaza con trastocar el mercado mundial del metal precioso y asestar un nuevo golpe a Suiza, el exasesor de negocios Thomas Borer propuso trasladar parte de la capacidad de refinado de oro de Suiza al país norteamericano.
Sin embargo, los propios productores de oro no respaldan la idea. Según NZZ, los fabricantes locales de metales preciosos han exportado recientemente enormes cantidades de oro a EE.UU., contribuyendo así al excedente comercial de Suiza frente a su socio norteamericano, lo que condujo a la introducción del gravamen del 39 % a casi todos los productos suizos.
Políticos y empresarios suizos han propuesto limitar las exportaciones de oro e incluso introducir una especie de impuesto adicional a la exportación de metales preciosos. No obstante, los productores rechazan estas iniciativas, subrayando que las restricciones causarían graves daños a la industria, que emplea a 2.200 trabajadores.
De igual modo, la Asociación de Fabricantes y Comerciantes de Metales Preciosos del país también rechaza la deslocalización. "Consideramos que la creación de capacidades de refinado adicionales en EE.UU. solo tiene sentido de forma limitada", declaró el presidente del organismo, Christoph Wild.
Además, recalcan que la etiqueta 'Hecho en Suiza', una característica de calidad decisiva en el caso de oro, podría verse afectada si la fabricación se traslada al extranjero.
- Durante los últimos 12 meses, Suiza exportó a Estados Unidos 61.500 millones de dólares en el metal amarillo. Ese mismo volumen estaría ahora sujeto a 24.000 millones de dólares adicionales en tarifas, debido al tipo arancelario del 39 % impuesto por EE.UU. a Berna.
- El flujo comercial mundial de oro es normalmente triangular: los lingotes grandes viajan entre Londres y Nueva York, pasando por Suiza, donde se refunden. Los dos mercados utilizan lingotes de diferentes tamaños: el Reino Unido usa los de 400 onzas troy, que tienen aproximadamente el tamaño de un ladrillo, mientras que en EE.UU. se prefieren los de un kilo, que tienen aproximadamente el tamaño de un 'smartphone'.