En el cine y en el arte occidentales, María Magdalena, una de las figuras centrales de cristianismo, conocida principalmente como seguidora de Jesús de Nazaret, es representada como una mujer joven y hermosa. Sin embargo, suele ocurrir que la representación de este tipo de personajes acaba siendo tergiversada por el arte, no coincidiendo con la realidad histórica.
La historiadora Joan Taylor, profesora de estudios religiosos en el King's College de Londres, señala a Daily Mail que María Magdalena era una mujer "normal y corriente", más bien "indistinguible" en la sociedad de entonces.

Habría sido una mujer de apariencia mediterránea u oriental, lo que significa que, probablemente, tenía la piel de color marrón oliva y los ojos y el cabello oscuros. Habría llevado el pelo largo, aunque quizá trenzado y recogido.
En su libro 'La vestimenta en la Antigüedad mediterránea', Taylor opina que María debía ser, probablemente, mucho más baja que la mayoría de las mujeres de hoy. "La altura promedio de una mujer era entonces de 1'47 metros, y la de los hombres de 1,66", aclara.
En cuanto a su edad, sigue siendo un misterio, ya que no existe ninguna mención en la Biblia a este respecto. La historiadora recalca que en los textos "no hay absolutamente nada" que nos obligue a imaginarla como una mujer joven y hermosa. Apoyándose en un texto de Lucas el Evangelista, Taylor indica que lo único que podemos decir con certeza es que María Magdalena no era menor de edad, ya que apoyaba a Jesús y se convirtió en una de sus discípulas más cercanas.
Manto colorido, pañuelo y sandalias
Es probable que María fuera ataviada con una túnica larga de colores brillantes. Tomando en consideración "las piezas textiles halladas en cuevas y sitios alrededor del mar Muerto que preservan ropa de la época de María", la experta conjetura que el personaje bíblico habría llevado "una túnica larga atada bajo el busto y un manto, probablemente de color rojo, verde y amarillo". Asimismo, sugiere que habría usado un pañuelo en la cabeza y sandalias en los pies.
En cuanto a los accesorios, Taylor pone en tela de juicio su uso por María, al tratarse de una discípula de Jesús. "En general, debemos ver a María y a las otras mujeres discípulas vistiéndose sin mucha consideración por lucir bien, especialmente si se tiene en cuenta que estaban en el camino con Jesús: su apariencia habría sido la de mujeres pobres", concluye la profesora.