Las relaciones entre Ucrania y Hungría han alcanzado en marzo uno de sus momentos más álgidos. Mientras el líder del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski, intenta presionar a Budapest tras bloquear el suministro de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, advierte de que su país, en respuesta, dejará de suministrar gas a la nación vecina.
Lo que en un principio se limitó a diferencias políticas ha derivado en un choque abierto, e incluso personal, alimentado por disputas en materia energética, recriminaciones cruzadas y denuncias de injerencia ucraniana en las elecciones húngaras.
Postura firme de Budapest
Desde el inicio de la operación militar especial rusa en 2022, Budapest, al igual que Eslovaquia con la llegada de Robert Fico, se ha desmarcado de otras voces europeas que apostaron al unísono por prescindir de los hidrocarburos rusos. Orbán, en cambio, además de defender abiertamente una resolución pacífica del conflicto ucraniano, siempre ha insistido en garantizar la seguridad energética de Hungría.
Para ello, ha preservado los vínculos energéticos con Rusia, que ha seguido suministrando al país petróleo barato a través del oleoducto Druzhba y gas por el gasoducto TurkStream.

Zelenski, por su parte, ha insistido en endurecer las sanciones contra Moscú y el rechazo absoluto de los hidrocarburos rusos, unas diferencias que marcaron el inicio de una relación cada vez más tensa.
Druzhba, palanca de presión
En verano de 2024, Ucrania suspendió el tránsito de petróleo de la petrolera rusa Lukoil a través del oleoducto Druzhba, cuyo ramal sur transportaba crudo tanto a Hungría como a Eslovaquia a través del territorio ucraniano.
En respuesta, Budapest advirtió que no permitiría pagos a Ucrania con cargo al Fondo Europeo para la Paz hasta que Kiev resolviera la suspensión del tránsito de petróleo de Lukoil, que representaba aproximadamente un tercio del suministro petrolero húngaro.

El suministro de crudo a través del oleoducto continuó, aunque con interrupciones debido a repetidos ataques con drones y misiles ucranianos.
Tras ello, Zelenski se burló de las consecuencias de los ataques que sus militares llevaron a cabo contra esa infraestructura.
Bloqueo petrolero
El pasado 27 de enero, el conflicto entre Kiev y Budapest entró en una nueva fase después de que Zelenski decidiera bloquear por completo el suministro de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba, argumentando que graves fallos en las tuberías, difíciles de reparar —tras un supuesto ataque ruso—, impedían el transporte de crudo a Europa.
Los envíos a Hungría y Eslovaquia debían reanudarse en febrero, pero Kiev no lo hizo, ni entonces ni en marzo. Al mismo tiempo, Zelenski rechazó inicialmente la llegada de inspectores y expertos internacionales que querían verificar sobre el terreno esos supuestos daños en el oleoducto.
En respuesta, Hungría acusó a Kiev de socavar su seguridad energética, suspendió el suministro de diésel a Ucrania y advirtió que no lo reanudaría hasta que se restablezca el flujo de petróleo ruso por el oleoducto Druzhba.
Además, bloqueó un préstamo de 90.000 millones de euros acordado en la Unión Europea para Ucrania y amenazó con suspender el suministro de gas natural y electricidad a Kiev por la misma razón. Budapest también bloqueó el vigésimo paquete de sanciones contra Moscú.
Asimismo, Orbán mantiene firme la postura de su Gobierno de no aceptar la adhesión de Ucrania a la Unión Europea, al argumentar que ese paso arrastraría al país a un conflicto militar y arruinaría su economía.
Chantaje de Zelenski
A principios de marzo, Orbán presentó al público imágenes satelitales que demostraban que el oleoducto Druzhba estaba "en condiciones de funcionar", ya que el impacto "no afectó directamente" a las tuberías, contrariamente a las declaraciones de Zelenski.
‼️ Satellite images prove that there is no technical obstacle to restarting the Friendship oil pipeline.I call on President @ZelenskyyUa to immediately resume oil deliveries! pic.twitter.com/zDZfCFZSzj
— Orbán Viktor (@PM_ViktorOrban) March 2, 2026
"Por lo tanto, no existe ningún obstáculo técnico para reanudar su funcionamiento", aseveró Orbán, dirigiéndose a Zelenski para que permita la entrada de inspectores húngaros y eslovacos al lugar. Además, el primer ministro húngaro prometió "mantener las contramedidas hasta que los ucranianos reanuden el suministro de petróleo".
"Lo que está haciendo Zelenski es un chantaje vulgar contra Hungría. Pero Hungría no se dejará intimidar y romperemos el bloqueo petrolero", afirmó.
El líder del régimen ucraniano —quien en ocasiones anteriores ya había perdido el control de su lenguaje cuando hablaba de Orbán—, esta vez llegó a amenazar directamenta al primer ministro, aseverando que va a señalar su domicilio como blanco para que los soldados de las Fuerzas Armadas de Ucrania lo "llamen y hablen con él en su idioma".
Zelenski amenaza a Orbán: Daremos su dirección a nuestras FF.AA. https://t.co/4iSyBY5ZPfEl líder del régimen de Kiev mencionó que dará la dirección del primer ministro húngaro a las Fuerzas Armadas de Ucrania si se niega a aprobar el nuevo apoyo financiero de la UE. pic.twitter.com/cAw3bcfO1o
— RT en Español (@ActualidadRT) March 5, 2026
El petróleo se mezcla con las elecciones
En vísperas de las elecciones parlamentarias en Hungría, que tendrán lugar el 12 de abril, desde Budapest han denunciado en numerosas ocasiones que el régimen de Kiev intenta intervenir en el proceso electoral financiando al principal partido opositor, Tisza, y con "chantaje político" a través del bloqueo petrolero. Así, Orbán denunció que el "bloqueo del petróleo" de Kiev busca "hacer caer" a su Gobierno.
Y mientras el jefe del Gobierno húngaro promete a los ciudadanos que el suministro de crudo no afectaría los precios de la gasolina y el gas doméstico dentro del país, Zelenski arremete contra Orbán, acusándolo de depender del petróleo ruso para su supervivencia política.

En otro episodio a principios de marzo, Zelenski también reconoció que no querría abrir el oleoducto Druzhba, aunque sería técnicamente posible restaurar el flujo en un plazo aproximado de 45 días. "Para ser sincero, yo no lo restablecería. Esa es mi postura. Se la he comunicado a los dirigentes europeos y a quienes me han llamado para preguntarme al respecto, así como a los dirigentes de la UE, porque se trata de petróleo ruso", declaró.
Asimismo, calificó a Orbán de un pobrecito que "no puede ganar las elecciones sin este petróleo".
Tras estas declaraciones, el canciller húngaro, Peter Szijjarto, denunció que fuerzas políticas externas están realizando esfuerzos coordinados para lograr un cambio de gobierno en Hungría, apuntando al "eje Bruselas-Berlín-Kiev".
El ministro también indicó que se observaron distintos tipos de intentos de injerencia en el proceso electoral; entre ellos, el "bloqueo petrolero" por parte de Ucrania, que, además de cortar el flujo por el oleoducto Druzhba, "comenzó a atacar con decenas de drones el gasoducto TurkStream en Rusia, que garantiza el suministro de gas" a Hungría.
Además, el ministro de Exteriores mencionó el caso de escuchas telefónicas organizadas por Kiev con la colaboración de un periodista húngaro y de servicios secretos extranjeros contra su persona. "Se trata de un enorme ataque contra la soberanía del país", criticó.
Apoyo de Trump
Pese a los continuos ataques de Zelenski, Orbán ha recibido un apoyo inquebrantable por parte del presidente de EE.UU., Donald Trump, ante las legislativas venideras. Así, el republicano describió este martes al primer ministro húngaro como un político "altamente respetado", "un líder verdaderamente fuerte y poderoso, con un historial comprobado de resultados fenomenales".
"Lucha incansablemente por su gran país y su pueblo, igual que yo lo hago por los Estados Unidos de América. Viktor trabaja duro para proteger Hungría, hacer crecer la economía, crear empleos, promover el comercio, detener la inmigración ilegal y garantizar la ley y el orden", escribió.
Trump afirmó que las relaciones entre Budapest y Washington han alcanzado nuevos niveles de cooperación y logros espectaculares bajo su Administración, en gran medida, gracias al primer ministro Orbán.
"El día de las elecciones es el 12 de abril de 2026. Hungría, salgan y voten por Viktor Orbán. Es un verdadero amigo, un luchador y un ganador, y cuenta con mi respaldo total y absoluto para la reelección como primer ministro de Hungría. Viktor Orbán nunca defraudará al gran pueblo de Hungría. Estoy con él hasta el final", concluyó.



