Las personas pasan un tercio de la vida durmiendo y solo el sueño de un descanso reparador nos hace sentir bien durante el día, ya que juega un papel crucial en la salud mental y física, la consolidación de la memoria, el fortalecimiento del sistema inmunitario y la prevención de enfermedades cardíacas y diabetes.
No obstante, hay factores que se oponen al descanso óptimo y a menudo se ocultan en el dormitorio, ese refugio predilecto para recargar energías.
Firmeza del colchón
La excelencia del sueño se define desde el instante en que uno se acuesta en la cama. Aunque durante el día muchos anhelan con estar bajo el edredón y apoyar la cabeza en una almohada esponjosa, a veces el acto de acostarse se convierte en una tortura y la ilusión de la cama ideal se desvanece cuando uno despierta destrozado por el colchón.
En realidad, el verdadero descanso depende mucho de este factor. Según un estudio de investigadores chinos, el colchón de firmeza media proporciona la mejor calidad del sueño. Así, quienes dormían en ese tipo de colchón se dormían más rápido, su sueño era más estable y, en general, la eficiencia del sueño era mejor. Además, ese tipo de superficie disminuye el riesgo de desarrollar dolor lumbar.
Lo contrario sucedía con el colchón blando: quienes lo usaban necesitaban más tiempo para dormirse, y el sueño solía ser más interrumpido y superficial. En cuanto al colchón firme, los resultados son muy diversos, para algunos funciona, para otros no.
El 'uniforme' para dormir
"Todos deberían tener algún tipo de 'uniforme' para dormir, incluso si se trata de dormir desnudo", afirmó la doctora Rachel E. Salas, experta en sueño de la institución académica Johns Hopkins Medicine.
Según ella, al vestir la ropa de dormir, el cerebro entiende que llega la hora de descansar.
Además, el tipo de vestimenta nocturna y ropa de cama influye en la excelencia del descanso al modular el confort térmico, mediante tejidos transpirables, su capacidad de retener calor, absorber humedad o sensaciones táctiles.
Especialistas recomiendan la lana como el mejor tejido para dormirse rápidamente a una temperatura baja, alrededor de 17 grados Celsius; mientras las sábanas y fundas de almohada de lino contribuyen a un menor número de despertares durante la noche y a una mejor calidad del sueño bajo condiciones de calor moderado, en comparación con las de algodón.
Por su parte, el edredón de plumón de ganso aumentó el sueño más estable en comparación con el de algodón.
El segundo en discordia
"Los diferentes horarios de sueño, las diferentes preferencias de temperatura, las diferentes preferencias de firmeza y otras diferencias pueden remediarse con el sueño independiente", afirmó Terry Cralle, una educadora clínica certificada en sueño, a New York Post.
Según ella, dormir de forma independiente no señala problemas en las relaciones de pareja, pero las preferencias diferentes de sueño y la consiguiente privación del mismo pueden provocar conflictos.
La solución puede ser una barrera de almohadas, un antifaz para dormir, tapones para los oídos y una máquina de sonido, señala la neurocientífica Allison Brager.
Comida picante
"Comer alimentos picantes cerca de la hora de acostarse puede causar reflujo ácido o acidez estomacal, lo que puede afectar su sueño", subraya, por su parte, la doctora Charlene Gamaldo. Además, la comida picante empeora los síntomas de la apnea del sueño: si el ácido estomacal regresa por el esófago, puede irritar las vías respiratorias, provocando su colapso, lo que contribuye a los ronquidos.
Una ducha caliente
En opinión de Gamaldo, una ducha o baño de vapor, que parece muy relajante, en realidad empeora la calidad del sueño, pues la temperatura del cuerpo aumenta.
De forma natural, la temperatura corporal disminuye durante la noche, y si la persona se acuesta con calor, tardará más tiempo en conciliar el sueño. Asimismo, si además se hace ejercicio por la noche, una actividad que pone en alerta a muchos, y luego se toma una ducha, el escenario empeora aún más, advierte.




