Mientras la prensa occidental es rápida a la hora de cubrir las denuncias de periodistas de medios tradicionales que se encuentran en peligro, sin importar qué tan falso es el peligro que afirman estar corriendo, cuando se trata de periodistas atacados de verdad, "la indignación es selectiva", escribe la periodista canadiense independiente Eva Bartlett en su artículo para RT.
La cobertura mediática del reciente ataque de Israel contra el corresponsal de RT Steve Sweeney y su camarógrafo Ali Rida Sbeity, que por poco evitaron la muerte en el sur del Líbano, no ha sido una excepción.
"Aunque el ataque contra Sweeney y Sbeity fue filmado a plena luz del día, siendo Israel prácticamente el único culpable posible, los medios británicos en particular se han mostrado desinteresados", denuncia Bartlett, que hizo un breve repaso de las escasas menciones a lo que los periodistas describieron como "una agresión deliberada".
"El reportaje de la BBC se publicó con el titular 'Un misil cae junto a un presentador durante un reportaje en directo desde el Líbano'. Apenas perceptible en letra pequeña muchas líneas más abajo, la BBC menciona los 'ataques aéreos y operaciones terrestres israelíes en curso en el sur del Líbano'", indica.
El hecho de que la BBC se refiriera a un corresponsal de guerra experimentado como 'presentador' tampoco fue casual, en opinión de Bartlett. "El tono general frívolo de su reportaje insinuaba que se había producido un incidente menor, sin que se conociera el origen del misil", insiste.
Otros medios, como The Independent, ni siquiera mencionaron los bombardeos israelíes en el Líbano, lamenta. Respecto al Gobierno británico, la autora del artículo citó a Declassified UK, que denunció que la respuesta de la Oficina de Exteriores fue simplemente repetir una postura anterior que culpaba a Irán y Hezbolá, blanqueando los ataques israelíes.
El Gobierno del Reino Unido afirmó que "continuaría apoyando a los ciudadanos británicos en la región", un apoyo que, concluye Bartlett, "claramente no se extiende a Sweeney".
Un patrón sistemático y un récord sombrío
La periodista subraya que el ataque contra Sweeney y Sbeity "es otro crimen de guerra perpetrado por Israel en una larga lista", que incluye el asesinato de al menos 261 periodistas palestinos en la Franja de Gaza en los últimos 2 años, así como de periodistas libaneses y bombardeos contra los medios iraníes.
De acuerdo con el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), Israel es responsable de dos tercios de todas las muertes de informadores a nivel global en los años 2024 y 2025. Sus fuerzas han cometido más asesinatos selectivos de periodistas que cualquier otro gobierno desde que el CPJ comenzó su documentación en 1992.
El organismo condenó el ataque contra Sweeney y Sbeity de manera inequívoca, señalando que fueron heridos "cuando un ataque aéreo israelí impactó a pocos metros de donde estaban filmando, mientras vestían equipo de prensa claramente marcado y tenían sus equipos claramente visibles en el sur del Líbano".
"Atacar a reporteros que están claramente identificados como prensa constituye una violación del derecho internacional", aseveró la organización.
"Israel, envalentonado por el silencio y la complicidad de Occidente, no solo bombardea a civiles e infraestructuras civiles. También ataca a los periodistas, cuya labor consiste precisamente en documentar estas atrocidades. Negarse a denunciar estos ataques por lo que son es, en el mejor de los casos, cobardía, en el peor, complicidad", denunció Bartlett.
Bases militares de EE.UU. arden mientras Irán advierte que "no habrá limitaciones" en su represalia: MINUTO A MINUTO



