Un cráneo con una especie de cuerno en la frente, hallado incrustado en la pared de una cueva en Grecia en 1960, ha sido un misterio para los científicos que, durante décadas, han tratado de determinar su antigüedad.
Según un nuevo estudio, publicado esta semana en la Revista de Evolución Humana, los antropólogos determinaron que el fósil, descubierto en la cueva de Petralona, a unos 35 kilómetros al sureste de la ciudad de Tesalónica, tiene al menos 300.000 años.
Para el análisis, los científicos aplicaron la técnica de datación uranio-torio a los minerales que lo recubrían. Así, recolectaron una muestra de la capa de calcita (un mineral que se forma con el agua que gotea en las cuevas) que creció directamente sobre el "cráneo casi completo".
Las capas de calcita contienen uranio disuelto en agua, que con el tiempo forma depósitos llamados espeleotemas, como estalagmitas y estalactitas. Cuando se forman los espeleotemas, pequeñas cantidades de uranio radiactivo quedan atrapadas en su interior y se desintegra en torio, que no es soluble en agua.
De esta forma, midiendo la proporción de uranio y torio en la muestra, los científicos pudieron determinar el tiempo transcurrido desde la formación de esta capa basándose en la tasa de desintegración del uranio.
También dataron tres muestras separadas tomadas de la pared de la cueva, siendo el depósito más antiguo de 539.000 años. Como resultado, los científicos determinaron que si el cráneo estuvo en contacto directo con la pared de la cueva desde el principio, tendría entre 277.000 y 539.000 años de antigüedad. Sin embargo, si el cráneo no estuvo originalmente adherido a la pared, sino que se depositó allí posteriormente, tendría entre 277.000 y 410.000 años.
La punta característica en forma de cuerno que sobresalía de su frente, como un unicornio, resulto ser una estalagmita formada a lo largo de cientos de miles de años. Los expertos llegaron a la conclusión de que el crecimiento milenario se convirtió en "la única muestra capaz de proporcionar información crucial sobre la edad del fósil".
Aunque faltaba la mandíbula inferior, este método de conservación había protegido el cráneo durante muchos milenios, dándole a los paleontólogos un ejemplar intacto para estudiar.
Su morfología no coincide plenamente ni con 'Homo sapiens' ni con los 'neandertales', lo que sugiere que pudo pertenecer a 'Homo heidelbergensis', una especie más primitiva y aún debatida en la evolución humana. Además, los científicos destacan su gran parecido con el cráneo de Kabwe de Zambia, que data de hace unos 300.000 años
"Asignar una edad al cráneo casi completo encontrado en la cueva de Petralona en Grecia es de suma importancia porque este fósil ocupa un lugar clave en la evolución humana europea", dicen los científicos.