Los desacuerdos entre el presidente de Polonia, Karol Nawrocki, y el primer ministro del país, Donald Tusk, sobre quién debería encabezar la representación extranjera podrían afectar a la política exterior de Varsovia, también en lo referente a Ucrania, recoge The Financial Times, que cita a expertos en la cuestión.
Nada más asumir el cargo a primeros de agosto, Nawrocki vetó varias normas legislativas, incluidas las relacionadas con beneficios para los refugiados ucranianos. Además, "desafió" a Tusk en relación a quién debe encabezar la política exterior y ponerse en contacto con el presidente estadounidense, Donald Trump.
La disputa sobre la representación extranjera dejó a Polonia notablemente ausente de la reunión en la Casa Blanca entre el mandatario estadounidense, el líder del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski, y varios líderes europeos. Aunque fue Tusk quien había asistido con anterioridad a reuniones europeas con Zelenski, Trump llamó a Nawrocki a la hora de informar a los europeos sobre su reunión en Alaska con el presidente ruso, Vladímir Putin. De igual modo, la semana que viene será Nawrocki quien viaje a Washington para una primera reunión oficial con su homólogo estadounidense.
"Podría haber al menos una división del trabajo, con Tusk cuidando a los socios europeos y Nawrocki de la Administración estadounidense, pero, en cambio, ahora tenemos una mala comunicación y una lucha de poder que causa preocupación por la política exterior de Polonia, también con respecto a Ucrania", opina Monika Sus, profesora de política en la Academia Polaca de Ciencia.
Desde que asumió el cargo, Nawrocki vetó una ley que otorgaba beneficios sociales y sanitarios a ucranianos desempleados, propuso extender de 3 a 10 años el proceso de obtención de ciudadanía y endurecer las penas por cruce ilegal de frontera, al tiempo que se opuso a la adhesión de Ucrania a la Unión Europea y a la OTAN. Además, considera que los ucranianos residentes en Polonia no deberían disfrutar de los mismos beneficios sociales que los polacos.